miércoles, 29 de marzo de 2017

Comentario # 3 – Sobre el texto: “De lo múltiple del ser”

En definitiva Aristóteles nos ha demostrado que la equivocidad del ser, es una cualidad del ser que no podemos obviar. De la misma manera, comparto esa preocupación en torno a la limitación a la que nos enfrentamos al intentar hablar del ser. En esta búsqueda hacia el ser buscamos estar tan cerca del mismo como  nos sea posible para experimentar y salir de toda esa red de dudas que al final resultan nos alejándonos del ser en sí.

Pienso que la multiplicidad es lo que se quiere rescatar y sobre todo, lo que se quiere resaltar. La multiplicidad no significa caos, desorden u oscuridad, no se trata de ver al ser como inalcanzable o imposible de aproximación; la multiplicidad es simplemente la variedad de la que el ser está compuesto. Mientras tanto a mí me sigue resonando la frase “El ser se dice de mucha maneras”, pero no como una idea problematizadora que entorpece todo tipo de acercamiento con el ser, esta frase es ahora más bien un alivio, un recordatorio de que no existe solo un camino hacia el ser, y lo más importante es que lo principal que debe ser mencionado es que lo que cuenta es recorrido hacia el ser. La sustancia es lo que buscamos para de cierta forma identificar al ser, pero esta no se nos revela como valla publicitaria con luces de neón, la sustancia requiere un poco más de camino recorrido, requiere empaparse con la lluvia del recorrido hacia el ser.


En fin, considero valioso entonces que recordemos alejarnos de los absolutos, así como lo hace la filosofía tal vez sin querer. No busquemos, o pretendamos absolutizar, normatizar o categorizar procedimientos hacia el ser puesto que lo importante es el recorrido, y en ese caso los múltiples recorridos.

De lo multiple del ser

Aristóteles, en la Metafísica, establece como su objeto central de estudia a las causas, los principios y elementos de la sustancia. Sin embargo, a lo largo de todo el texto lo que resalta acerca de estas sustancias es su multiplicidad o equivocidad, debido a esto no puede darse una definición única de estos conceptos. […] el ser se dice equívocamente…” (Aristóteles, p. 70) La sustancia puede ser materia, un cuerpo simple como lo es la tierra o el sol, a su vez puede ser enunciados cuyo predicado no recae sobre un sujeto, como el alma en los animales. Inclusive puede llegar a comprenderse a la sustancia como números. De la misma manera que la sustancia no pude definirse de manera tajante, sus causas también se presentan en diferentes especies. Desde lo material hasta la finitud, pasando por lo que se mantiene estable o no: la quietud. A partir de esta diversidad Aristóteles termina preguntándose si, al encontrarse frente a estas realidades diferentes, lo que debería de hacerse es tratar de distinguir las causas de cada una de estas. “Puesto que las causas se dicen en varios sentidos, es preciso enunciar todas las causas posibles.” (Aristóteles, p. 117) Ante esto, considero que si bien existe una diversidad no puede abarcarse toda esta al momento de querer hablar.

A mi parecer lo que Aristóteles trata de expresar en la Metafísica es el hecho de que la sustancias y sus causas se caracterizan por ser múltiples. Él no busca el encontrar y enumerar cada causa, simplemente quiere hacerle entender a su lector que no existe una especie única o ultima de la sustancia. Es por eso que él propone enunciar las causas más próximas de una sustancia al momento de querer estudiarla y no querer abarcar cada una de sus posibilidades. Esto me hace recordar a lo que decía el padre Gallo en su texto “El acontecer” al decir que “el término «es» generalmente no se da solo sino determinado: es hierro, es agua, es viento […] Lo cual nos conduce a la observación de un contenido definible, no al mero acto de existir.” (El acontecer, 2016, p.3)

Considero que este acercarse al ser de una manera determinada, ya sea a través de la fenomenología u otro método, es la forma en la que podemos evitar caer en un ciclo cuyo fin no existe. Al mismo tiempo puedo comprender el por qué en un momento se llamó a la metafísica la filosofía primera. No es solo debido a que la metafísica se encarga de estudiar el ser, el cual es considerado como algo que todos los fenómenos comparten, algo que es primero a todas las causas posibles de este, si no al hecho que el camino de la filosofía no tiene como fin una verdad universal, si no el reflexionar acerca de los fenómenos que se le presentan al individuo, partiendo de cada una de sus posibles manifestaciones.

Referencias

Aristóteles. (s.f.). Metafísica. Recuperado de:       http://www.mercaba.org/Filosofia/HT/metafisica.PDF


Gallo, A. “Introducción”. En: El acontecer. Metafísica desde la fenomenología (pp. 3-17); Guatemala: URL, 2016.

lunes, 27 de marzo de 2017

Texto # 5 – Metafísica / Aristóteles


Suena casi a cliché, pero ¿qué es lo que está tratando de dejar en claro Aristóteles? Considero tomar que se deben tomar en cuenta tres aclaraciones: primero que las muchas maneras no se rigen por categorías rígidas como las ciencias actuales. Segundo que las múltiples y diferentes maneras no son infinitas. Tercero que todas las maneras tienden hacia la esencia, es decir no se aíslan una de la otra, muchas veces se relacionan y se entrelazan.

Al reconocer que la ciencia que conocemos hoy no es la que rodeaba a Aristóteles, comprendemos  que no existe en esta perspectiva un sesgo que deslegitimice la variedad de probabilidades en las que puede presentarse e intentar comprenderse el ser. Desde la perspectiva aristotélica, el llegar a las cosas mismas no es cuestión de un método absoluto, puesto que se reconoce la variabilidad que el ser presenta. Bajo esta perspectiva se admite una variedad menos rígida que permite reconocer el ser desde diferentes entes, por lo que el ser en cuanto tal no se aleja abismalmente de la comprensión como un universal, ni se reduce a las particularidades que es demasiado inaccesible su sustancia.

Por otro lado, debemos identificar que lo que interesa a la metafísica no son las variables del ser, sino el ser en cuanto tal. Es la cualidad de ser, la que intriga y motiva a los pensadores a tratar de buscar una forma de comprender esta relación que reúne a todo lo que es. El ser en sí es lo que se trata de descubrir y esta sustancia que nos proponemos encontrar nos lleva a encaminarnos a muchas rutas. Estas rutas (categorías) que se pueden utilizar para el recorrido van desde las especificidades del individuo hasta las generalidades que nos llevan a la esencia. Sin embargo, las esencias se nos oscureces muchas veces porque solicitamos y de cierta forma demandamos un “único orden lógico”. Si bien es cierto que el recorrido hacia el ser no es único también debemos aclarar que no es infinito. La búsqueda de la esencia del ser nos remite a su principal forma: sustancia. Esta búsqueda nos orienta hacia donde todo tiende.

El ser sí es una unidad, que existe y que se manifiesta, que es causa y que es pensamiento. El ser se expresa de tantas formas que hallar la individualidad de su esencia se ha hecho una tarea casi imposible. Sin embargo se hace posible si vemos más allá del individuo y buscamos en la especie/género su esencia. Las múltiples formas del ser tienden a un punto en común, tienden a la esencia. Encontrar las esencias es la tarea que nos ocupa, es la que nos ayuda a revelar a un ser y que a mayor escala logrará ayudarnos a encontrarle explicación al ser en cuanto tal.


Si todas las cosas que existen son, el ser de todas estas cosas no se resume a únicamente las categorías que identifican de lo que está compuesto el ser. La Filosofía Primera, es para el ser, un canal por el cual se pueden transmitir nociones que nos encaminan hacia el ser en cuanto tal. Este canal tiene muchas rutas por las que se puede recorrer el camino, estas rutas se entrelazan y se relacionan pero no son infinitas. Unas rutas no son más correctas que otras, las rutas van hacia un mismo lugar, de la misma forma las categorías no son unas más correctas que otras, todas tienden hacia la esencia.

sábado, 25 de marzo de 2017

On Metaphisycs

Aristotle wrote what we know as the book “Metaphisycs”. I understand it as a compilation of several studies about a subject that has to do with the Being. The book can be compared to a abomination. A monster, from World of Warcraft, made from different pieces of corpses but maintaining a constitution. The complexity of it relies on the relativity of the concept of being. Now let’s go to the real problem. Being in Aristotle is not solely a being. The systematic approach he uses to expose the many ways of being (as “be” when it tends to a quality), classify many concepts, and sometimes the explanations rely on too many different points. Principles, causes, elements, nature, necessity… are some examples for the resources, the devices that work supporting the theory. The substance can be reduced to a model, representation or concept that shares the same identity as Being. At the same time it is relational to the form, the essence, the quality and the quantity, for example. The underlying sense is analogous. Being and substance are just interchangeable words. Ousia may be the term that modern translator should not change. Aristotle sometimes seems to simply accept the several notions of the devices he uses.  Sometimes he doesn’t hesitate to criticize the arguments of others. Is he focused on the problem Aristotle gets to the problem, but doesn’t he get the solution?  I have no idea. I don’t even have an idea about what is Being, of what is to be.


Personalmente yo no comentaria este trabajo. Creo que no termine dando el mensaje que quería dar. En fin, estoy casi seguro de volveré a hacer otro trabajo en ingles. Siento si alguien no lo comprende.

viernes, 17 de marzo de 2017

¿Pensar es lo mismo que ser?

En su poema “Sobre la naturaleza”, Parménides en uno de los versos india que “pensar y ser son lo mismo” (3,1), esto debido a que el pensar es la única manera de afirmar y lograr aprehender al Ser. Ante esta afirmación cabe hacer la aclaración que, a diferencia de los autores antes trabajados, para Parménides el Ser y el Ente parecieran ser uno solo. “Es necesario decir y pensar que el ente permanece: pues es el ser.” (6,1) Tanto para Aristóteles como para Heidegger el Ser y Ente van juntos, no pueden separarse. Pero no llegan a ser lo mismo, pues el Ente es la forma en la que el individuo puede acercarse al Ser. Sin embargo, Parménides plantea que el Ente es lo que permanece, es inmóvil, continuo e inmutable, una totalidad. “[…] Sin el ente, al cual se refiere, no hallaras el pensar; pues nunca es o será uno fuera del ente pues el destino lo dejó sujeto a ser compacto, inmóvil.” (8, 34-38) Sin Ente no hay pensamiento y dado que para Parménides el Ente comparte las mimas características que los demás autores le otorgan al Ser, puede decirse que entonces sin Ser no es posible el pensamiento.

Todo lo planteado anteriormente me hace preguntarme acerca de la estrecha relación entre el Ser y el Ente. En lo personal difiero del concepto que Parménides trabaja respecto al Ente. El Ente si bien es la forma en la que se logra abstraer al Ser no es inmóvil ni estático como lo hace parecer Parménides. El Ente, para mí, es el fenómeno que el individuo experimenta, el cual tiene muchas manifestaciones, y a través de un proceso racional logra acercarse al Ser. Por lo que respondo que no, a la pregunta de si pensar y ser son lo mismo. El pensamiento es la forma de aprehender al Ser que el Ente representa. El Ser existe por sí mismo, el pensamiento es solamente una de las tantas formas en que se puede comprender el Ser.

Referencias:

Parménides, “Sobre la naturaleza”. Revista de filosofía UCR, vol. XIII, n° 36. Sitio web: http://www.inif.ucr.ac.cr/recursos/docs/Revista%20de%20Filosof%C3%ADa%20UCR/Vol.%20XIII/No.%2036/Parm%C3%A9nides.%20Sobre%20la%20Naturaleza.pdf

El ser como palabra

Mata Gavidia (1985) exponía en su texto como la palabra necesita ser metafísica, trascender, para ser expresiva. Es por esto que hablar de metafísica a través de la palabra se convierte en algo complicado. El Ser, como objeto de estudio de la metafísica, tiene muchas formas de comprenderse. Sin embargo, para poder expresarlo debemos caer en la convencionalidad del lenguaje. Es debido a esto que Heidegger (2001) en su texto “Gramática y etimología de «ser»” se centra en trabajar la palabra ser como tal, a través de su composición gramatical y etimológica, en un intento de comprender al Ser más allá “de una palabra vacía y una significación que se evanece.”  Para Heidegger la esencia del lenguaje en si se encuentra estrechamente ligado al ente y al Ser, pues estos dos elementos pueden compararse con la “langue” y “parole” que Saussure plantea en su lingüística.

Respecto a la gramática, Heidegger trabaja como la forma infinitiva del verbo ser se ha establecido de tal manera que se ha convertido en un sustantivo. Esto se debe principalmente a que el Ser en sí mismo representa presencia, existencia, algo que no es finito. Ante esto para poder hacer referencia a esta carga se debe buscar una manera de reflejar esa estabilidad que tiene dentro de sí, lo cual se plasma en “modus infinitivus” de la palabra. Pues con esta forma se denota que el termino no ha sufrido flexiones que la modifican. Este modo carga consigo la misma ilimitación e indeterminación que caracteriza al Ser cuando no se encuentra determinado por un Ente. A nivel etimológico, Heidegger nota que las formas verbales del ser tienen origen en tres raíces individuales con significaciones diferentes y, sin embargo, significan características que se encuentran en el Ser: Asus, de origen sanscrito, que significa lo que vive, aquello que se sostiene. Bhu, de raíz indogermánica, siendo aquello que se sostiene o pertenece en sí mismo. Y finalmente Wesen, de raíces germánicas, que se manifiesta en las conjugaciones del verbo, que manifiesta aquello se mantiene.

Ante este trabajo que realiza Heidegger, concluyo que las forma gramatical y etimológica de la palabra ser, si bien determinan y limitan la propia metafísica de la palabra, guardan en si una relación íntima entre lo que el Ser, como sustantivo, significa para la metafísica.

Referencias
Heidegger, M. (2001). Gramática y etimología de «ser». En: Introducción a la metafísica. Sitio web: http://www.libroesoterico.com/biblioteca/metafisica/Heidegger%20Martin-Introduccion-a-la-metafisica.pdf


Mata, J. (1985) “La metafísica, periplo del ser”. Guatemala: USAC.

domingo, 5 de marzo de 2017

Comentario 2, en respuesta a -Análisis del poema de Parménides “Sobre la Naturaleza”-

Comprendo tu preocupación por la pregunta sobre el ser, y lo obstaculizante que parece ser la igualación que hacer Parménides sobre el ser y pensar. Sin embargo, considero que esta no es una forma de alejarnos del ser, es una forma de poner al ser en un lugar mucho más accesible, así como es accesible el pensar para todos. Desde este punto, el pensar nos ha guiado más a una interpretación del ser que no necesaria mente busca el "¿qué es?" sino "¿para qué es?", la preocupación a nivel general siempre ha sido sobre los motivos por los que algo es y no necesariamente se busca la clarificación de lo que es cada ser. Esto por supuesto ha sido tarea de los filósofos que van más allá de lo aparente y de cierta forma de lo utilitario, así al tratar de develar el ser buscan llegar a algo más profundo de lo que generalmente se maneja.

La relación inclusiva de ser y pensar es evidente desde una perspectiva en la que el logos es el motor de todo, porque al pensar, reconocemos un ser en la cosas y desde ahí se podría determinar la imposible exclusión del ser y el pensar. En cuanto a la visión de Heidegger sobre el ser y el ente, no denemos creer que este es otro plano lejano, el ente y el ser se necesitan como el ser y pesar también se necesitan para reconocer esta relación entre los ya mencionados, seres y entes.


No es necesaria una averiguación del origen del ser en la que la nada haya sido el inicio, porque según la lógica de Parménides explica que de la nada no puede ni hablarse y por tanto mucho menos puede esta ser origen de algo. La nada desde Parménides, excluye a todos los algos; la nada no puede ser, no se puede ni concebir. Más tarde Aristóteles trata de hacernos ver que la nada tiene un poco de algo y que todo algo tiene de poco de nada, en esta relación menos excluyente la nada tiene un papel menos exclusivo. Yo creo que Parménides trata de resolver el problema evitando lidiar con él, por supuesto esto es una barrera que luego habremos de saltar para seguir nuestro recorrido hacia el ser.
“el ser” como palabra

En este texto Heidegger se pregunta por “el ser” simplemente como palabra. La analiza a partir de la gramática y la etimología. Pues estas dos ciencias que estudian el lenguaje podrían ayudar a ver el entrelazamiento que existe entre la esencia del ser y la esencia del lenguaje. Esta “conexión” entre el ser y el lenguaje se debe a que, la esencia y el ser se hablan a través del lenguaje. Es decir, el ser y su esencia, como palabra, inevitablemente se transmite a través del lenguaje. Quizás al saber lo que literalmente significa el ser y el origen de esta palabra, se pueda esclarecer su esencia o al menos una parte de esta. Es importante este abordaje del ser como palabra, pues en mi primer lugar el ser es una palabra. Hay que tomar conciencia de que lo es. Por eso, se debe entender como lo que es antes de todo lo demás, una palabra.

El ser tiene muchos significados, pues esta palabra tiene muchos usos y muchas formas (es, eres, será, son, seremos, etc.), lo cual causa que se entienda de muchas maneras. Y aquí solo se está hablando del ser como palabra. Sin embargo, suele suceder que todas esas formas que tiene el ser y todas las maneras que existen de entenderlo pueden desviarnos del objetivo principal u original del estudio del ser. Por eso en una parte de su texto Heidegger dice que el ser se ha vuelto una simple palabra vacía y de significación evanescente. Porque este estudio de la palabra ser nos lleva, según Heidegger, a la infinitud. La palabra se convierte en un nombre que denomina algo indeterminado. Con esto, en mi opinión, quiere decir que el ser como palabra tiene muchas definiciones y se refiere a muchas cosas diferentes. Es una palabra que no tiene una única definición, nos lleva de una definición a otra, este vaivén entre definiciones hace que el ser no pueda ser, en cierta manera, definible. Pero no en la manera de que no significa nada, sino que al definirse de tantas formas el sentido de la palabra se pierde, no tiene un único significado o sentido. Siempre puede cambiar y dejar de significar una cosa para significar otra, por eso es evanescente, no se mantiene en una sola forma, sino que es hace vaivén entre todas sus definiciones.

Sofía Gonzalez Paiz
Carné: 1115116 
Una forma de definir la filosofía

La filosofía no es una ciencia porque no es algo exacto, no se llega a un resultado determinado, sino que una gran variedad de “resultados”. Pero estos resultados no son establecidos como completamente verdaderos pues, como la filosofía no es una ciencia, no hay algo establecido o verídico sobre el cual se pueda comparar estos “resultados” y decir si son ciertos o no. Digo que no hay nada establecido porque siempre se estarán creando nuevas “teorías” o pensamientos sobre muchos temas, y estos nuevos pensamientos puede que contradigan o aseguren estudios anteriores. En otras palabras, la filosofía no tiene una conclusión. Porque la forma de pensamiento siempre cambia con el tiempo, pues el mundo que nos rodea también cambia y al cambiar hay nuevas formas de verlo.
Tal vez sólo pueda determinarse desde ella misma y como ella misma. No es comparable con nada. Entonces, la filosofía es algo independiente, último. Solo puede definirse dentro de sí misma y no se le puede comparar con alguna otra cosa, pues al tratar de definirla a partir de algo más no se lograría entender su verdadera forma de ser ni su función.  
Ya que la filosofía sólo se puede definir desde ella misma nos podemos dar cuenta que la filosofía es sólo cuando filosofamos. Filosofía es filosofar. Es decir que sólo podemos entender la filosofía cuando la “practicamos”, cuando estamos sumergidos en ella. Un poeta llamado Novalis dijo: “La filosofía es en realidad nostalgia, un impulso de estar en todas partes en casa”. Para poder comprender esta frase, y así poder comprender un poco lo que es la filosofía, hay que entender que la nostalgia es la añoranza del hogar y el hogar es ese lugar que se nos hace tan familiar y nos sentimos cómodos y seguros al estar ahí.
Al decir que la filosofía es la nostalgia de estar en casa en todo lugar se refiere a “ser siempre y sobre todo en un conjunto”[1].  Este “en un conjunto” se le llama “mundo”. El “ser siempre” es ese estar siempre en el hogar, en esa familiaridad y seguridad. Entonces la filosofía sería ese impulso (nostalgia) de que todo el mundo nos sea familiar como en el hogar, que el mundo se vuelva mi “hogar”. Pero siempre estamos en ese camino hacia la familiaridad con el mundo y la filosofía es, como nostalgia, el impulso que nos hace desear o añorar esa familiaridad. Es eso que nos hace dar cuenta que el mundo nos es extraño y hace que nos preguntemos sobre ese mundo que no conocemos. Pero al darnos cuenta de que no lo conocemos queremos hacerlo para sentirnos cómodos en ese mundo.

Sofía Gonzalez Paiz
Carné: 1115116



[1]Heidegger, M. Los conceptos fundamentales de la metafísica. Mundo, finitud, soledad, trad. A. Ciria; Madrid: Alianza, 2007 (p. 28).

viernes, 3 de marzo de 2017

El ser es también contradicción (texto 4)

Claudia Rodríguez

Luego del esfuerzo que Platón hace por revelar que el sofista tiene un loable esfuerzo opacado por la confusión de la falsa vanidad con la sabiduría, se muestra una perspectiva del ser que por ser borrosa  parece poco comprensible y por lo tanto difícil de creer.  Esta carencia de claridad es parte de la naturaleza, es cómo el ser se presenta sin ánimo de revelarse fácilmente ante seres que buscan su comprensión bajo un logos que les permita de cierta forma dominarlo. La contradicción se contempla desde que Platón recapitula las maneras en las que se apareció el sofista, siendo esta última la forma de un contradictor. Luego la contradicción se retoma con más fuerza cuando cita a Parménides y explica que lo que no-es no puede aplicarse a las cosas que son. El énfasis está en demostrar que un no-algo no puede ser porque se necesita de algo para negarlo. Sin embargo no podemos perder de vista que la negación no es necesariamente la no existencia, el papel de la negación aquí es la de un no-ser relativo.

En el caso de referirse a la nada, esta tampoco es un no-algo puesto que un no-algo sigue siendo una negación de algo y la nada por definición no es algo ni tampoco un no-algo. Al carecer la nada de un señalamiento o de una forma de nombrar lo que abarca la misma, nos enfrentamos a lo que podrían ser incapacidades del lenguaje o la incapacidad de en realidad formular este concepto de lo que la nada sería. Los sofistas trataban de manipular la verdad, de acuerdo a Platón la habilidad que los sofistas tienen de hacer creer cualquier cosa a los jóvenes ha disfrazado el no-ser como algo concebible, han de cierta forma, generalizado el no-ser relativo. Sin embargo, la magia y artimaña del sofista no nos desvía pero tampoco nos aleja completamente de la “verdad”.  En cuanto a la verdad o falsedad, no debemos confundir las cualidades de certeza con la existencia de las mismas porque aún lo falso existe. Sin lo falso no existiría lo verdadero, como sin la luz no existiría la oscuridad. Aun así lo que es verdadero o falso es, y lo falso no es un no-ser solo porque es falso.


Platón hace uso de la contradicción que la sofistica provoca para comprobar que lo que no es, de cierto modo es. Así un rotundo relativismo podría ahogarnos en miles de conceptos y ejemplos de cómo todo es cuestión de perspectiva y punto de referencia. Sin embargo, en el caso del ser, la capacidad de abarcar todo pero no nada es un misterio que enriquece al mismo ser. El ser existe y se manifiesta en muchas cosas y al mismo tiempo tiene la capacidad de no ser mientras es. La contradicción es entonces una forma del ser, una cualidad y un sentido del ser que aunque parece incomprensible puede ser vigente. El ser así tiene un poco de no ser y esta es la contradicción más importante.

miércoles, 1 de marzo de 2017




Análisis del poema de Parménides
Sobre la Naturaleza

Parménides empieza a relatar en su poema utilizando visiones de yeguas y doncellas que lo acompañan en el camino que describe como lo invisible. Me fue inevitable pensar entonces que se refería al mundo de las ideas, o de lo perfecto; pero en ningún momento hace referencia alguna a las ideas, sino al ser y la nada y la naturaleza del pensar.
Menciona unas puertas enormes selladas en las que ningún mortal pueden cruzar. Eso es hasta que él logra entrar con el permiso de las doncellas, y es donde empieza a describir sus ideas del ser y el pensar. Nos dice que “pensar y ser son lo mismo”, sin explicar más detalles, dejándonos reflexionando ante tal afirmación.
Mi primera pregunta sería, ¿si pensar y ser son lo mismo, qué sería de la pregunta fundamental de la filosofía?
La pregunta sobre el ser en sí mismo quedaría entonces condenada a nunca ser respondida ni comprendida, pues en el acto mismo de pensar, el ser se manifiesta y se nos vuelve imposible de rastrear. En ese sentido, hasta Heidegger parece más alentador, pues él nos dice que son los entes y nuestra percepción tan cosificadora la que nos impide encontrarlo, esto añadido a las trampas del lenguaje.
Luego se nos presenta la imagen de los bicéfalos, y sólo pude interpretarlo como una metáfora para las personas que se contradicen en sus reflexiones. O que, según Parménides, no hacen distinción entre el que es y el que no es. También se hace mención de nuestra imposibilidad lógica de hablar directamente sobre la nada, pues carecemos de experiencia alguna sobre ella.
Al ser, al existir; toda suposición sobre la nada o el no ser, se ve contaminada por nuestra percepción de ser. Después de estas consideraciones, el autor nos lanza un pensamiento de lo que es como algo eterno, ya que “Ni fue ni será, ya que es ahora todo al mismo tiempo, uno, continuo. Pues, ¿qué nacimiento le buscarías?”, y es éste el camino, aparte de los otros tres, que le es recomendado para el entendimiento. 

Javier Flores
No. de Carnet 1277817
 
Reflexión acerca del El Sofista de Platón


            En su obra El Sofista Platón  desarrolla su dialéctica. Esta dialéctica consiste en la realización de que el ser limita (es una forma de decir) con el no ser y por ello necesariamente lo implica. O sea, y tal vez una manera reduccionista, el ser está relacionado con el no ser y para que sea debe haber un ser y así infinitamente. Tiene por lo menos dos diferencias de la dialéctica hegeliana (y marxista por asociación) y son estas: la logica platónica es estática. El ser y el no ser no implica cambio ni movimiento. Esto tiene repercusiones en su pensamiento como la concepción de dos mundos diferentes que están relacionados por la idea del Bien, donde la dialéctica entre ser y no ser puede existir. La otra diferencia es la percepción dualista. Como habíamos mencionado antes, la dialéctica de Platón solo relacionan el ser y el no ser. Hegel había pensado en tres aspectos: abstracto, dialectico y especulativo. Estos funcionaban de tal manera que su sucesión generaba (o por lo menos explicaba) el movimiento. Estoy seguro que muchas personas podrían detallar, e incluso argüir más puntos en los son diferentes. Me basta con solo estas dos para seguir adelante con esta reflexión. La dialéctica Platón nos sitúa delante de un pensamiento completamente estático, un mundo que ya no podemos aceptar por cuestiones históricos. En cambio, con Hegel el mundo está en constante cambio, o dicho de una manera totalizante, el mundo es cambio. “Todo cambia”, un dicho muy común en esta época. Es parte de la cultura general (por lo menos en Latinoamérica donde se tocó música trova o música de protesta en abundancia). Estas dos dialécticas presentan problemas en sus extremos, o sea sus respectivas relaciones con el cambio. En mi opinión, estas explicaciones del ser, o mejor, estas concepciones solamente ontológicas del ser (y del no ser) condicionan el conocimiento de la realidad y la tergiversan. No, no la tergiversan porque para ello debe haber una realidad. Una y no múltiples como los entes sino que abarque todo y no salga de este porque todo y realidad  son lo mismo. Y aquellos que duden de esto no son sino aquellos que experimentan un objeto a la vez. Creyendo que el ser es ente solamente en tanto que el ente es, no logran comprender que lo que es no es ente sino ser (está claro que hay una predilección). Y el ser no es más (no trasciende) que el conocimiento; conocimiento de los entes, ya sea múltiples como particulares, que son y lo hacen todo, incluyéndonos en él. Y este hacer no es sino cambio, movimiento de un ser con autonomía, vida propia pero no parcial porque le da la vida al todo y todo le da la vida. Por eso parece lo particular como particular porque tiene autonomía pero no es el hecho de poseerla sino saber de dónde surge. Y a la suma de autonomías que se halla en todo el todo le llamo, como muchos le llamaron antes, armonía. Puesto que en el todo se halla (aunque sea por apariencia) en orden. Lo parcial, tomándolo como parcial, posee autonomía pero se vuelve caótica puesto que de una parte no puede salir orden para un todo. La armonía es el punto medio entre la dialéctica platónica (estática) y la hegeliana (dinámica) puesto que acepta el movimiento de la autonomía, la misma autonomía que conllevan los aspectos de Hegel para que se sucedan, y a la vez limita con el no ser al ser todo. Fin.

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Reflexión 3: Sobre el Poema de Parménides

            Los pocos fragmentos que se conocen actualmente del famoso poema ontológico que escribió alguna vez el filósofo Parménides componen la obra clásica estudiada enormemente durante años por expertos, eruditos y profesionales. Sin embargo, no estamos aquí para elogiar ni siquiera apreciar el intento de responder la pregunta del ser. Podríamos detenernos en la fútil observación de que responde el filósofo a la pregunta de lo que es. Lo que es es el ser. No podemos considerar tampoco ignorar que el no ser no es. Básicamente esto es lo que genero la consecuente fama que le ha perdurado hasta nuestros días. Pasemos a lo que realmente importa. La perspectiva ontológica que toma Parménides se acerca más a la descripción del ser y lo que podemos saber de este antes de profundizar en su diversidad aparente. Tal vez una explicación de cómo el ser aparenta ser diverso, plural, cambiante y particular, a pesar de ser presente, continuo, finito e inmóvil como lo expresa José Gaos en las notas de su Antología Filosófica. Esa pieza que buscamos para comprender a Parmenides puede estar perdida en uno de los fragmentos olvidados de la obra pero hay que reconocer que es de vital importancia, en especial, cuando llegamos a las ciencias como la matemática o la astronomía. Las  disciplinas que menciona Parménides involucran dos cosas: una serie de entes como objeto de estudio, desde abstractos hasta materiales. No podemos saber con seguridad y certeza si el ser descrito por Parménides es realmente como es o dice ser. Voy a enunciar aquí mi intención principal: dudar del conocimiento del ser como alguna vez pudo haberlo hecho Kant al sumirse en plena subjetividad, consecuencia de su pensamiento (como el cáncer al estar tanto tiempo cerca de la radioactividad sin uno saberlo), y negar (o negar por consecuencia) una realidad objetiva. Por supuesto que hay quien argumente que se conoce y ese conocimiento tiene que ser de algo. O sea, que aquello que es es aquello de lo que somos conscientes si lo vemos de una manera reducida. Luego se podría afirmar que hay datos ocultos a nuestra consciencia (Freud, Marx, Nietzsche). De ahí que se pueda dudar acerca de la credibilidad que tenemos del conocimiento del ser, pero una duda a la vez empírica como racional. No se trata ahora de un rechazo al mundo exterior, sino al interior puesto que la cuestión se cerciora sobre ella (la cuestión). Apliquemos esto sobre Parménides y lo que obtenemos es una mirada escéptica acerca de tres cosas:
-          No tenemos idea del si el filósofo hallo lo que hallo. Si realmente lo experimento y lo concibió como afirma haberlo hecho.
-          No tenemos idea si la manera en que lo comunica como lo comunica, que lo describe como lo describe, hace justicia a la manera en que lo experimento y lo concibió.
-          No tenemos idea si nuestra noción de lo que afirmo posee veracidad con la manera en que lo afirmo en tanto en que lo comunico en tanto en que lo experimento y lo concibió.

Básicamente, y espero haberlo explicado de manera concisa, esto: “No solo no existe el ser, sino que aunque existiera, no podríamos conocerlo” (Gorgias). Por supuesto que el escepticismo en Gorgias es más radical que el que vemos aquí pero comparte el mismo espíritu. Todos estos conceptos basados en una relacion intuitiva. En fin, el ser tal y como lo conocemos puede que no exista y es cuestión de nuestro conocimiento y no del ser que sea como es.

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