Al hablar de metafísica hay varias
consideraciones previas antes de definir apropiadamente qué significa esta o
cuál es su objeto de estudio. En el mito de la caverna Platón nos llama a la periagogía, cosa que no es nada más que
girar nuestro entendimiento hacia el ser y hacia lo más admirable del Ser. Es
decir, al Ser en tanto a ser, como diría después Aristóteles. El mito de Platón
podría haberse quedado en el mero análisis de las sombras, en la mera
especulación de las mismas. Pero en lugar de obviarlas o generar alguna otra
causa cualquiera que lejos estaría de la verdad, él decide continuar el relato
invitándonos también a caminar y ser parte de esa periagogía. Mata comienza el
texto hablando acerca del mito de la caverna probablemente como intento de
ponerle un inicio a ese largo viaje ontológico de más dudas que respuestas.
Continuando con la lectura se puede
identificar el casi obsesivo intento de Gavidia, si no por enumerar las
diferencias entre el Ente y el Ser por lo menos se preocupa afanadamente por
dejar en claro que sí existen tales diferencias, pero que en algún punto de la
historia ambos términos llegaron a confundirse. el Ente es, por decirlo de
algún modo, la cosa en sí, aunque ese ensimismamiento no lo aísle de la
interacción con su otredad, sino que más bien lo complemente, como nos hará reflexionar
posteriormente. Así pues, el Sol es un ente al considerarlo únicamente como
tal, lo mismo podría decirse de una mesa, una silla, o nosotros mismos. el Ser,
por el contrario, no se limita a la entidad, sino a lo que es,
independientemente de qué ente se esté hablando. Retomando el ejemplo del ente
Sol, al decir además que este es una estrella enana amarilla que se formó hace
se formó hace 4,500,000,000 años aproximadamente y alrededor de la cual giran
todos los cuerpos celestes de la Vía Láctea, ahí estaremos haciendo referencia
plena al Ser del Sol.
No obstante, la anterior analogía para
poder diferencia el Ente del Ser se queda completamente corta siguiendo la
lectura del autor cuando desarrolla en el capítulo 5 la diferenciación entre el
Ser y el Ente de un automóvil. El Ente automóvil todos lo conocemos, pero el
Ser del automóvil, al igual que el Ser del Sol, no pueden ser tomados tan a la
ligera cuando se tiene la comprensión de que tanto el Sol como el automóvil no
dependen de su propio Ser, sino del Ser de otras cosas, y estas a su vez de
otras, y estás otras también de tantas otras. El Sol sí es una estrella enana
amarilla, pero necesita de otros seres para poder consolidarse como Sol. Qué
sería pues un Sol sin los gases que lo conforman, sin vía láctea, sin eso que
se ha dado por llamar espacio exterior o
cosmos.
¿Entonces, cuál es el quehacer de la
metafísica? Para esta pregunta Mata se inmiscuye en la historia de la filosofía
para exponer muy brevemente las diferentes posturas sobre el quehacer
filosófico. Desde La Filosofía Primera de Aristóteles hasta los intentos de
Marx y Comte por erradicarla. Los propios Positivistas Lógicos anglosajones intentan
deshacerse de ella o pasarla por alto, pero es inevitable recurrir a
condicionamientos metafísicos para refutarla, por lo que tarde o temprano
terminan acudiendo a ellos. Como dice Mata: no
es posible acallar nuestro innato deseo “voluntad de saber” sobre los grandes
conjuntos universales de temas referentes al Cosmos, al Yo, a la Polis, al
tiempo y espacio, al Dios vivo, o no, en todas sus manifestaciones posibles.
La metafísica se ha convertido, pues, en un estudio fundamental para la
filosofía de Occidente.
Dentro del texto me quedo con la
definición que hace Mata Gavidia en el capítulo 13 cuando intenta, una vez más,
explicar en qué consiste el filosofar la metafísica: Filosofía es la voluntad de saber la sabiduría del Ser.
Algo importante que recalca el autor que
existen dos formas de hacer metafísica o filosofía, una es repitiendo
textualmente los textos aprendidos de los académicos y filósofos anteriores,
sin dar espacio al propio análisis. La segunda que menciona, y para mí (y para
él también) la más importante, es la retroalimentación, es decir, utilizar los
conocimientos previos como base para poder fundamentar nuestra propia
concepción.
El autor propone una concepción de la
metafísica más próxima a nosotros, sin invalidarla, pero acercándola más a
nuestra experiencia, puesto que, como se ha expuesto anteriormente, no se puede
excluir del estudio a ningún ente, ya que todos ellos requieren también de un
sinfín de entes más para poder Ser. Es absurdo, como anota Gavidia, afirmar que
hay ojos para ver y que no tienen algo que ver u oídos para escuchar y no tener
nada qué escuchar. Así, pues, también nosotros necesitamos de los otros entes
para poder consolidarnos como seres humanos, en contacto con cada uno de los entes
y seres que conforman la naturaleza, nuestro mundo y la realidad a la que
estamos sujetos.
José Mata Gavidia. (1985). La metafísica, periplo del ser. Guatemala: Facultad de Humanidades, USAC.