En definitiva Aristóteles nos
ha demostrado que la equivocidad del ser, es una cualidad del ser que no
podemos obviar. De la misma manera, comparto esa preocupación en torno a la
limitación a la que nos enfrentamos al intentar hablar del ser. En esta
búsqueda hacia el ser buscamos estar tan cerca del mismo como nos sea posible para experimentar y salir de
toda esa red de dudas que al final resultan nos alejándonos del ser en sí.
Pienso que la multiplicidad es
lo que se quiere rescatar y sobre todo, lo que se quiere resaltar. La
multiplicidad no significa caos, desorden u oscuridad, no se trata de ver al
ser como inalcanzable o imposible de aproximación; la multiplicidad es simplemente
la variedad de la que el ser está compuesto. Mientras tanto a mí me sigue
resonando la frase “El ser se dice de mucha maneras”, pero no como una idea
problematizadora que entorpece todo tipo de acercamiento con el ser, esta frase
es ahora más bien un alivio, un recordatorio de que no existe solo un camino
hacia el ser, y lo más importante es que lo principal que debe ser mencionado
es que lo que cuenta es recorrido hacia el ser. La sustancia es lo que buscamos
para de cierta forma identificar al ser, pero esta no se nos revela como valla
publicitaria con luces de neón, la sustancia requiere un poco más de camino
recorrido, requiere empaparse con la lluvia del recorrido hacia el ser.
En fin, considero valioso
entonces que recordemos alejarnos de los absolutos, así como lo hace la
filosofía tal vez sin querer. No busquemos, o pretendamos absolutizar, normatizar
o categorizar procedimientos hacia el ser puesto que lo importante es el recorrido,
y en ese caso los múltiples recorridos.
CUARTO COMENTARIO Javier Flores 1277817
ResponderBorrarConsidero como buen punto eso de que no debemos pretender absolutizar algo tan complejo y múltiple como lo es el "ser", que se ramifica y se extiende hasta el punto de aturdirnos. Existe una especie de intuición por parte de nosotros por querer comprender ese punto en donde confluyen todos los entes, cayendo en el error muchas veces de atribuirle al ser una posición casi divina. Ahora bien, siento que Aristóteles no comparte ese optimismo de la infinitud del ser; más bien vimos que la rechaza y le tiene hasta cierto punto un pavor a la idea. El camino para la comprensión del ser está muy, muy lejos de ser completada; o tan siquiera bien estructurada para tener un camino claro. Podemos tener convicciones de lo que es más alentador, de lo que nos brinda más certezas, pero al final siempre nos topamos con las limitaciones de nuestro lenguaje y nuestra conciencia. Como bien decías, no debemos apuntar con mucha ambición a una comprensión total en un tema que lleva siglos atravesando mentes y sistemas filosóficos brillantes. Yo lo veo como en la ciencia, que una teoría se refuta por otra más adecuada o funcional; algo así es este recorrido. Cada mente brillante aporta nuevas formas de abordar este tema, incluso si las proposiciones no coinciden en la mayoría de puntos.