miércoles, 1 de marzo de 2017

Reflexión 3: Sobre el Poema de Parménides

            Los pocos fragmentos que se conocen actualmente del famoso poema ontológico que escribió alguna vez el filósofo Parménides componen la obra clásica estudiada enormemente durante años por expertos, eruditos y profesionales. Sin embargo, no estamos aquí para elogiar ni siquiera apreciar el intento de responder la pregunta del ser. Podríamos detenernos en la fútil observación de que responde el filósofo a la pregunta de lo que es. Lo que es es el ser. No podemos considerar tampoco ignorar que el no ser no es. Básicamente esto es lo que genero la consecuente fama que le ha perdurado hasta nuestros días. Pasemos a lo que realmente importa. La perspectiva ontológica que toma Parménides se acerca más a la descripción del ser y lo que podemos saber de este antes de profundizar en su diversidad aparente. Tal vez una explicación de cómo el ser aparenta ser diverso, plural, cambiante y particular, a pesar de ser presente, continuo, finito e inmóvil como lo expresa José Gaos en las notas de su Antología Filosófica. Esa pieza que buscamos para comprender a Parmenides puede estar perdida en uno de los fragmentos olvidados de la obra pero hay que reconocer que es de vital importancia, en especial, cuando llegamos a las ciencias como la matemática o la astronomía. Las  disciplinas que menciona Parménides involucran dos cosas: una serie de entes como objeto de estudio, desde abstractos hasta materiales. No podemos saber con seguridad y certeza si el ser descrito por Parménides es realmente como es o dice ser. Voy a enunciar aquí mi intención principal: dudar del conocimiento del ser como alguna vez pudo haberlo hecho Kant al sumirse en plena subjetividad, consecuencia de su pensamiento (como el cáncer al estar tanto tiempo cerca de la radioactividad sin uno saberlo), y negar (o negar por consecuencia) una realidad objetiva. Por supuesto que hay quien argumente que se conoce y ese conocimiento tiene que ser de algo. O sea, que aquello que es es aquello de lo que somos conscientes si lo vemos de una manera reducida. Luego se podría afirmar que hay datos ocultos a nuestra consciencia (Freud, Marx, Nietzsche). De ahí que se pueda dudar acerca de la credibilidad que tenemos del conocimiento del ser, pero una duda a la vez empírica como racional. No se trata ahora de un rechazo al mundo exterior, sino al interior puesto que la cuestión se cerciora sobre ella (la cuestión). Apliquemos esto sobre Parménides y lo que obtenemos es una mirada escéptica acerca de tres cosas:
-          No tenemos idea del si el filósofo hallo lo que hallo. Si realmente lo experimento y lo concibió como afirma haberlo hecho.
-          No tenemos idea si la manera en que lo comunica como lo comunica, que lo describe como lo describe, hace justicia a la manera en que lo experimento y lo concibió.
-          No tenemos idea si nuestra noción de lo que afirmo posee veracidad con la manera en que lo afirmo en tanto en que lo comunico en tanto en que lo experimento y lo concibió.

Básicamente, y espero haberlo explicado de manera concisa, esto: “No solo no existe el ser, sino que aunque existiera, no podríamos conocerlo” (Gorgias). Por supuesto que el escepticismo en Gorgias es más radical que el que vemos aquí pero comparte el mismo espíritu. Todos estos conceptos basados en una relacion intuitiva. En fin, el ser tal y como lo conocemos puede que no exista y es cuestión de nuestro conocimiento y no del ser que sea como es.

comenten, comenten, comenten 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.