domingo, 5 de marzo de 2017

“el ser” como palabra

En este texto Heidegger se pregunta por “el ser” simplemente como palabra. La analiza a partir de la gramática y la etimología. Pues estas dos ciencias que estudian el lenguaje podrían ayudar a ver el entrelazamiento que existe entre la esencia del ser y la esencia del lenguaje. Esta “conexión” entre el ser y el lenguaje se debe a que, la esencia y el ser se hablan a través del lenguaje. Es decir, el ser y su esencia, como palabra, inevitablemente se transmite a través del lenguaje. Quizás al saber lo que literalmente significa el ser y el origen de esta palabra, se pueda esclarecer su esencia o al menos una parte de esta. Es importante este abordaje del ser como palabra, pues en mi primer lugar el ser es una palabra. Hay que tomar conciencia de que lo es. Por eso, se debe entender como lo que es antes de todo lo demás, una palabra.

El ser tiene muchos significados, pues esta palabra tiene muchos usos y muchas formas (es, eres, será, son, seremos, etc.), lo cual causa que se entienda de muchas maneras. Y aquí solo se está hablando del ser como palabra. Sin embargo, suele suceder que todas esas formas que tiene el ser y todas las maneras que existen de entenderlo pueden desviarnos del objetivo principal u original del estudio del ser. Por eso en una parte de su texto Heidegger dice que el ser se ha vuelto una simple palabra vacía y de significación evanescente. Porque este estudio de la palabra ser nos lleva, según Heidegger, a la infinitud. La palabra se convierte en un nombre que denomina algo indeterminado. Con esto, en mi opinión, quiere decir que el ser como palabra tiene muchas definiciones y se refiere a muchas cosas diferentes. Es una palabra que no tiene una única definición, nos lleva de una definición a otra, este vaivén entre definiciones hace que el ser no pueda ser, en cierta manera, definible. Pero no en la manera de que no significa nada, sino que al definirse de tantas formas el sentido de la palabra se pierde, no tiene un único significado o sentido. Siempre puede cambiar y dejar de significar una cosa para significar otra, por eso es evanescente, no se mantiene en una sola forma, sino que es hace vaivén entre todas sus definiciones.

Sofía Gonzalez Paiz
Carné: 1115116 

2 comentarios:

  1. SEGUNDO COMENTARIO Javier Flores 1277817

    Leer tu texto me recordó a la clase en la que discutimos la diferencia entre el "ser", "fue", y "será", que a pesar de partir de una misma palabra no significaban lo mismo ya que en cada una habían propiedades muy distintas. Algo que en el momento me resultó tan extraño porque no lo había meditado antes; y sin embargo, siento que ahí es donde radica lo que nos dice Heidegger con la infinitud a la que nos lleva esa palabra. "Ser", "Being", "Sein", etc. todas apuntando hacia un mismo lugar aparente y sin embargo siempre tenemos que tener en cuenta lo que él también advertía constantemente con respecto a diferenciar entre ser y ente. El lenguaje puede hacernos caer en cosificar nociones sin darnos cuenta, tal vez ese es el mensaje principal que nos quiere dar Heidegger. Nunca perder la noción de que el lenguaje nos puede acercar un tanto a la comprensión del ser como palabra, pero nada más, porque al hablar de el ser en sí mismo ya se está convirtiendo en ente, de alguna manera. Es decir, siempre chocamos con una pared, que es en este caso, el lenguaje que nos obliga a reducir, a cosificar.

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    1. Sí, el lenguaje y la tradición crean una inercia cosificadora, pero también descosificadora, ¿no? Después de todos, estas reflexiones son lingüísticas...

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