Análisis
del poema de Parménides
“Sobre
la Naturaleza”
Parménides
empieza a relatar en su poema utilizando visiones de yeguas y
doncellas que lo acompañan en el camino que describe como lo
invisible.
Me fue inevitable pensar entonces que se refería al mundo de las
ideas, o de lo perfecto; pero en ningún momento hace referencia
alguna a las ideas, sino al ser y la nada y la naturaleza del pensar.
Menciona
unas puertas enormes selladas en las que ningún mortal pueden
cruzar. Eso es hasta que él logra entrar con el permiso de las
doncellas, y es donde empieza a describir sus ideas del ser y el
pensar. Nos dice que “pensar y ser son lo mismo”, sin explicar
más detalles, dejándonos reflexionando ante tal afirmación.
Mi
primera pregunta sería, ¿si pensar y ser son lo mismo, qué sería
de la pregunta fundamental de la filosofía?
La
pregunta sobre el ser en sí mismo quedaría entonces condenada a
nunca ser respondida ni comprendida, pues en el acto mismo de pensar,
el ser se manifiesta y se nos vuelve imposible de rastrear. En ese
sentido, hasta Heidegger parece más alentador, pues él nos dice que
son los entes y nuestra percepción tan cosificadora la que nos
impide encontrarlo, esto añadido a las trampas del lenguaje.
Luego
se nos presenta la imagen de los bicéfalos,
y sólo pude interpretarlo como una metáfora para las personas que
se contradicen en sus reflexiones. O que, según Parménides, no
hacen distinción entre el que es y el que no es. También se hace
mención de nuestra imposibilidad lógica de hablar directamente
sobre la nada, pues carecemos de experiencia alguna sobre ella.
Al
ser, al existir; toda suposición sobre la nada o el no
ser,
se ve contaminada por nuestra percepción de ser. Después de estas
consideraciones, el autor nos lanza un pensamiento de lo
que es como
algo eterno, ya que “Ni fue ni será, ya que es ahora todo al mismo
tiempo, uno, continuo. Pues, ¿qué nacimiento le buscarías?”, y
es éste el camino, aparte de los otros tres, que le es recomendado
para el entendimiento.
Javier
Flores
No.
de Carnet 1277817
SEGUNDO COMENTARIO Paulina Méndez
ResponderBorrarEs curioso, como el Poema de Parménides, hace pensar a Javier en el mundo, de las ideas, ya que la misma sensación, de ese espacio divino y lejano me invade en la primera sección de dicho poema, sin embargo, Parménides es anterior a Platón y sus ideas a pesar de hacer alusión a espacios metafísicos no hablan precisamente a nada que tenga que ver con el mundo de las ideas Platónicas, que surgieron años más tarde. Me hubiese gustado que indagaras más, sobre la pregunta: ¿Pensar y Ser son lo mismo?, pienso que esta pregunta planteada es sumamente importante para el texto, y para la metafísica, ya que se pregunta por la esencia nuevamente, por la necesidad de definir lo que lago es o no. Además pone en contraste dos dualidades, muy complicadas. Nos afrontamos nuevamente a una interrogante, del que fue primero, el pensamiento o el ser…. Es curioso como tu texto retoma sutilmente, la cuestión del no Ser, que es presentado por Parménides, y más adelante deconstruido por Platón en el Sofista.
Con referencia a la huida (?) del mundo empírico a la dimensión de la verdad, es comprensible pensar en ésta en términos del topos uranus platónico. En ese sentido, Parménides influye en Platón.
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