domingo, 30 de abril de 2017

Apuntes sobre el texto “Metafísica Periplo Del Ser” de Mata Gavidia.

Al hablar de metafísica hay varias consideraciones previas antes de definir apropiadamente qué significa esta o cuál es su objeto de estudio. En el mito de la caverna Platón nos llama a la periagogía, cosa que no es nada más que girar nuestro entendimiento hacia el ser y hacia lo más admirable del Ser. Es decir, al Ser en tanto a ser, como diría después Aristóteles. El mito de Platón podría haberse quedado en el mero análisis de las sombras, en la mera especulación de las mismas. Pero en lugar de obviarlas o generar alguna otra causa cualquiera que lejos estaría de la verdad, él decide continuar el relato invitándonos también a caminar y ser parte de esa periagogía. Mata comienza el texto hablando acerca del mito de la caverna probablemente como intento de ponerle un inicio a ese largo viaje ontológico de más dudas que respuestas. 
Continuando con la lectura se puede identificar el casi obsesivo intento de Gavidia, si no por enumerar las diferencias entre el Ente y el Ser por lo menos se preocupa afanadamente por dejar en claro que sí existen tales diferencias, pero que en algún punto de la historia ambos términos llegaron a confundirse. el Ente es, por decirlo de algún modo, la cosa en sí, aunque ese ensimismamiento no lo aísle de la interacción con su otredad, sino que más bien lo complemente, como nos hará reflexionar posteriormente. Así pues, el Sol es un ente al considerarlo únicamente como tal, lo mismo podría decirse de una mesa, una silla, o nosotros mismos. el Ser, por el contrario, no se limita a la entidad, sino a lo que es, independientemente de qué ente se esté hablando. Retomando el ejemplo del ente Sol, al decir además que este es una estrella enana amarilla que se formó hace se formó hace 4,500,000,000 años aproximadamente y alrededor de la cual giran todos los cuerpos celestes de la Vía Láctea, ahí estaremos haciendo referencia plena al Ser del Sol. 
No obstante, la anterior analogía para poder diferencia el Ente del Ser se queda completamente corta siguiendo la lectura del autor cuando desarrolla en el capítulo 5 la diferenciación entre el Ser y el Ente de un automóvil. El Ente automóvil todos lo conocemos, pero el Ser del automóvil, al igual que el Ser del Sol, no pueden ser tomados tan a la ligera cuando se tiene la comprensión de que tanto el Sol como el automóvil no dependen de su propio Ser, sino del Ser de otras cosas, y estas a su vez de otras, y estás otras también de tantas otras. El Sol sí es una estrella enana amarilla, pero necesita de otros seres para poder consolidarse como Sol. Qué sería pues un Sol sin los gases que lo conforman, sin vía láctea, sin eso que se ha dado por llamar espacio exterior o cosmos.
¿Entonces, cuál es el quehacer de la metafísica? Para esta pregunta Mata se inmiscuye en la historia de la filosofía para exponer muy brevemente las diferentes posturas sobre el quehacer filosófico. Desde La Filosofía Primera de Aristóteles hasta los intentos de Marx y Comte por erradicarla. Los propios Positivistas Lógicos anglosajones intentan deshacerse de ella o pasarla por alto, pero es inevitable recurrir a condicionamientos metafísicos para refutarla, por lo que tarde o temprano terminan acudiendo a ellos. Como dice Mata: no es posible acallar nuestro innato deseo “voluntad de saber” sobre los grandes conjuntos universales de temas referentes al Cosmos, al Yo, a la Polis, al tiempo y espacio, al Dios vivo, o no, en todas sus manifestaciones posibles. La metafísica se ha convertido, pues, en un estudio fundamental para la filosofía de Occidente.
Dentro del texto me quedo con la definición que hace Mata Gavidia en el capítulo 13 cuando intenta, una vez más, explicar en qué consiste el filosofar la metafísica: Filosofía es la voluntad de saber la sabiduría del Ser.
Algo importante que recalca el autor que existen dos formas de hacer metafísica o filosofía, una es repitiendo textualmente los textos aprendidos de los académicos y filósofos anteriores, sin dar espacio al propio análisis. La segunda que menciona, y para mí (y para él también) la más importante, es la retroalimentación, es decir, utilizar los conocimientos previos como base para poder fundamentar nuestra propia concepción.
El autor propone una concepción de la metafísica más próxima a nosotros, sin invalidarla, pero acercándola más a nuestra experiencia, puesto que, como se ha expuesto anteriormente, no se puede excluir del estudio a ningún ente, ya que todos ellos requieren también de un sinfín de entes más para poder Ser. Es absurdo, como anota Gavidia, afirmar que hay ojos para ver y que no tienen algo que ver u oídos para escuchar y no tener nada qué escuchar. Así, pues, también nosotros necesitamos de los otros entes para poder consolidarnos como seres humanos, en contacto con cada uno de los entes y seres que conforman la naturaleza, nuestro mundo y la realidad a la que estamos sujetos.


José Mata Gavidia. (1985). La metafísica, periplo del ser. Guatemala: Facultad de Humanidades, USAC.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.