martes, 25 de abril de 2017

El Sofista de Platón (Texto 4)

El texto de El Sofista de Platón empieza preguntándose ¿qué es un sofista? Al principio del diálogo se concentra en definirlo y lo hace a través de la división. Va dividiendo todos los términos con los que compara al sofista para llegar a tener una definición más completa de este término. Al final de la discusión de esta pegunta, obtiene seis definiciones diferentes del sofista, las cuales se podrían resumir en: un vendedor de conocimientos que muchas veces son creados por él mismo.

Pero después de discutir el tema de lo que es un sofista llegan a hablar de las apariencias y las semejanzas, las cuales no son el ser de lo que tratan de semejar o parecer. Pues se dice que el sofista parece sabio, pero no lo es. A partir de este argumento se llega al tema del ser y el no ser. Ello, en mi opinión, está relacionado con el tratar de definir el sofista, pues buscan lo que un sofista es y lo que no es. Al definir lo que es también se define lo que no es, pero no en el sentido general del no es sino el no-ser particular de algo. En el caso del sofista, este no es un filósofo, y Platón quería aclarar la diferencia entre estos dos. Para hacerlo también trata el tema del ser y el no-ser.


La discusión del ser y el no-ser hace surgir muchas dudas, pero sobre todo la duda ¿qué es el no-ser? En esta “definición” que trata de hacer Platón del ser y el no-ser, explica que el ser es aquello que es, que existe (de lo que se puede hablar porque está en el mundo) y es verdadero. Entonces, por consiguiente, el no-ser se debería definir como lo que no es, no existe y es falso. Pero, si aseguramos que el no-ser no existe ¿se podría siquiera hablar de él? Porque al no existir, no se debería hablar, pensar o preocuparse por él. Al hablar de él se está cuestionando sobre lo que es, pero esto resulta ser una especie de contradicción, pues se dice que el no-ser es lo no verdadero por ser copia o imagen de lo verdadero (ser) o que es opinión falsa ya que concibe lo contrario del ser. Entonces en cierta forma se está diciendo que el no-ser es algo. Platón incluso deja como en una incógnita el tema del no-ser, pues es cierto que no es ser, pero al siquiera hablar de él y tratar de entenderlo, el no-ser se vuelve un Ser. Entonces el no-ser se entiende como algo diferente a un ser en particular (del que se está hablando). Lo que llamamos no-ser no es lo contrario del ser, sino el otro (otro ser).

Sofía Gonzalez Paiz
Carné: 1115116

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