En
La Ética demostrada según el orden geométrico, Spinoza nos presenta su
concepción metafísica de la realidad. Spinoza es el primer pensador de la edad
moderna que pone en su lugar al hombre, tomándolo como centro del universo,
pero al mismo tiempo limitándolo, mostrándole su pequeñez ante una realidad que
se le presenta inmensa. Para Spinoza las dimensiones de la realidad son infinitas, y aún peor, el hombre
solamente puede acceder a dos de ellas, ósea, lo que en Descartes se conoce
como la red cogitans y la res extensa, aunque también refutara esta
dualidad cartesiana para decir que ambas
son dos manifestaciones diferentes de la misma percepción. Al plantearle al
hombre su pequeñez ante los misterios del mundo, Spinoza defiende también la
idea de que el mundo sea infinito. Algo en constante movimiento, en infinito
cambio, crecimiento y proyección.
Otra
de las ideas fundamentales en la ética spinoziana es igualar a Dios con la
Naturaleza, por ende, todas las cosas que cohabitan o coexisten con nosotros son,
en cierta medida, una parte o extensión de Dios. Este está en alguna forma en
nosotros, siempre. Nosotros somos una parte de Dios. Pero, este Dios está
también supeditado a la razón, o Naturaleza divina. La razón fluye en el aire en el que habita Dios, pues sino no
podría crear todo lo que hay y existe. Todo es Dios.
La
conducta humana está inevitablemente sujeta a su ser afectivo. Y este lo hace
actuar de tal o cual manera, de cometer errores o aciertos, etc. La Ética
entonces es el estudio de las afecciones prediciendo el desenlace de nuestros
actos, y señalando de qué manera actuara determinado individuo u objeto.
Sólo
se debe actuar con conocimiento de causa, pues todo se somete a la relación
causa y efecto (interesante similitud con las leyes de Newton, publicadas 10 años después), por lo que, si
conocemos la causa, también se conoce el efecto y por eso podemos predecir y
entender el porqué de cada una. No solamente de las leyes de Newton, sino de
una de las bases fundamentales de cualquier ciencia moderna.
Aunque
Dios no deja de ser el gran maestro, el titiritero, sí vemos cómo lo
relativiza, poniéndolo en un plano de igual a igual con la naturaleza. Pero, al
mismo tiempo, es el único ser que tiene acceso a todas las dimensiones de la
realidad, pues todas las realidades son en cierta forma una parte de él.
Baruch de Spinosa. (1980). Ética demostrada según el orden geométrico. Madrid: Ediciones Orbis.
Si bien estoy de acuerdo con parte de lo planteado en el texto anterior. Principalmente con la idea de la Ética, que trabaja Baruch de Spinoza, como una propuesta que busca estudiar las afecciones y pasiones. Esta busca ser un medio para que el individuo tome conciencia de sus afectos y sea capaz de actuar por medio de la razón y no las pasiones. Lo cual se logra al saber que toda acción tiene un afecto. Sin embargo, con lo que no estoy de acuerdo con la idea de Dios como titiritero. "Dios no deja de ser el gran maestro, el titiritero". Considero que si bien Spinoza parte de la idea de Dios como causa efectiva de todos sus atributos, el hecho que como el autor del texto comenta "lo relativiza, poniéndolo en un plano de igual a igual con la naturaleza", elimina ese título de titiritero. Para Spinoza, Dios es el ser por lo que todo lo demás es posible. Somos, y todo lo que nos rodea, atributos de él. Sin embargo, considero que el Dios de Spinoza no puede pensarse como ese Dios que todo lo sabe y que tiene todo planeado. La idea que una hoja se mueve o no por la voluntad de Dios no cabe en la propuesta de Spinoza. Esto debido a que para este autor Dios no tiene voluntad. Dios en este caso, como en el caso de Descartes, son aquello que permite que el hombre tenga conciencia. Pues finalmente si somos finitos debe existir algo infinito. Es por eso que el llamar a dios como el gran maestro o titiritero en este caso no me parece lo más adecuado. En lo personal al hablar del Dios de Spinoza considero que Dios es el medio por el que las cosas existen, no la razón final de estas.
ResponderBorrarBuena precisión. "Titiritero" también connota algo como manejador caprichoso -nada qué ver con el Dios de la regularidad natural de Spinoza.
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