viernes, 10 de febrero de 2017

Comentario 1

Debido a problemas técnicos no pude comentar directamente en la publicación. A continuación tengo dos comentarios, uno para Annie y otro para Sofía.

Sofía
Hay dos cosas que me hacen reaccionar ante tu texto, la primera sobre obre las experiencias del mundo físico, emotivo o intelectual y la segunda ante el conformismo, lo cual puedo enlazar con el quehacer filosófico.

Sobre la primera, me agrada que reconozcas que las experiencias no se remiten a experiencias físicas concretas, sino también a emociones o ideas. Esto me recuerda a la discusión sobre el amor, que no aunque no llegará a sentirse de la misma manera por todos los individuos, si puede manifestarse e identificarse por la estructura general de amor mismo. Si bien una persona puede definir el amor como compañía y otra persona la puede definir como entrega, podemos identificar a la simple definición no nos acerca definitivamente al amor. Es mucho más que la definición, es esa estructura general que el amor representa y que es difícil empalabrar pero es fácil identificar o de cierta manera captar lo que es el amor.

En cuanto a la segunda, cuando leía la palabra conformismo, automáticamente pensé en conectar esto con el quehacer filosófico, porque el hombre necesita esta la búsqueda para ser motor de existencia.  Como cualquier otro ser humano, todos queremos saber más, pero como cualquier otro filosofo nos debemos dedicar a la constante investigación aún cuando no lleguemos a una respuesta, es el viaje, el periplo lo que también Mata consideraba importante.


Anie
Si bien es cierto,  como tú indicas, que toda experiencia se ve atada a un espacio y aun lugar,  a un contexto histórico como individual, lo que debemos ser capaces de encontrar es esa estructura general del ser. No debemos permitir que las particularidades del ente nos desvíen de nuestro camino hacia el ser en sí. Concuerdo contigo sobre lo útil que la fenomenología para evitar caer en la multiplicidad de representaciones del ser.  Considero que la forma en la que experimentamos varía pero el llegar a las es tan solo una de las metas que nos presenta el método fenomenológico. En tanto nos involucramos y permitimos darnos a un objeto para encontrar su esencia, nos involucramos a su existencia y participamos de su ser.

Respecto al logos, la cualidad mediadora que tiene es justo lo que se necesita entre el individuo y el ser. La palabra/razón es lo que permite al hombre relacionar y tratar de comprender el ser. Gracias a la razón podemos interiorizar la experiencia y procesarla para luego poder traducirla en palabras que externalicen lo comprendido. El logos es mediador esencial y no podría ser sustituido por ninguna otra cosa. Aun cuanto el lenguaje presenta algunos obstáculos, como se mencionó antes, las particularidades no deben alejarnos de lo que en realidad buscamos, lo cual es el ser en sí.

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