Aproximarse al ser significa hacer un
recorrido hacia él. Es dejarse llevar en el mar de las partes que componen al
ser. En este mar no se trata de detenerse a tratar de comprender cada ola y
cada corriente, porque estos elementos o partes del mar pueden distraernos de
lo que en realidad buscamos contemplar y en lo que queremos adentrarnos, lo
cual es el mar/ser. Así Mata Gavidia nos recuerda que el todo no puede aislar a
sus partes, porque así ya no es un todo.
Al tratar de entender las partes del ser no
nos aproximamos al ser en sí, por ello si nos enfocamos en buscar a los entes, solo nos acercamos a las
partes o sentidos del ser, y lo que realmente debemos hacer es buscar el ser de
los entes. “El SER es lo que hace posible la individuación y trascendencia en
el ente, y sin ese proceso permanente el ente no tendría sentido, como no lo
tendría tener ojos” (Mata, 1985)
Cada uno de nosotros vivimos aprovechando nuestros recursos. Si tenemos manos,
creamos; si tenemos pies, nos movemos; si tenemos herramientas, construimos. El
ser hace posible al ente, y el ente requiere de un ser, esto significa que ambos se necesitan pero no son
lo mismo. Gracias a esta relación hay razón para aprovechar nuestras posibilidades,
para aprovechar esta mutua cooperación.
Cuando Mata dice que “El ser es vida en el
ente, es requerimiento de
transformación, y de conservación en su significatividad existenciaria” (Mata, 1985) podemos comprender
que el ser y el ente son uno, no uno mismo como ya se indicaba, sino un todo. No se debe destruir o fragmentar para
entenderse sino esta relación debe ser tomada como un todo, como el ser.
En esta búsqueda del ser, definirle es solo
repetir comodidades y la repetición ha sido un veneno para el descubrimiento,
ha sido la ciega confianza y conformidad. Este problema sucede cuando definimos
sin experimentar. Como Mata indicaba, si lo que se define no se experimenta, no
se está definiendo bien. Este ha sido uno de los grandes desvíos en el
recorrido hacia el ser.
Enlazar aquí el quehacer de la metafisica
resulta fácil puesto que la repetición no debe ser la meta ultima, sino lo
deber ser la investigación, la experiencia y la búsqueda constante. Estos tres deben
ser los motores en este viaje hacia el SER. Por supuesto justo con este
carácter que investigativo está el afán de saber del hombre, y no solo saber
por saber, si no como Mata explicaba, la
insatisfacción por lo que se sabe y por lo que falta por conocer, es un motor
de búsqueda.
Esta curiosidad de un conocimiento que el
hombre necesita para aprender a sobrevivir, no es la misma ambición
profundizante del conocimiento que nos lleva a la exhaustiva contemplación. La
segunda no es realmente una necesidad esencial, es casi un lujo que aquellos
ociosos pueden darse, y es la razón por la que nos perdemos en el camino del
ser.
Bibliografía
Mata, J.
(1985). La Metafísica, periplo del ser . Guatemala: Universidad de San
Carlos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.