DE LO QUE NO SE HABLA…
Aproximarse a la
metafísica puede, o no, ser una de las tareas más difíciles a las que un
filo-filosofo, puede afrontarse. La metafísica nos ha seguido a lo largo de la
historia de la filosofía, nos asecha, como la huella a Derrida, como el Otro a
Lacan, como el fuego a Heráclito. El ser, dicho de tantas maneras, pareciera
tornarse en un concepto casi indefinible, casi inabarcable, infinito.
Muchos filósofos
se han dado la tarea de definirlo. Sin embargo, Gallo en su texto “El ser y el
logos”, resalta la multiplicidad del ser, y como el esfuerzo de reducirlo a un
ser univoco pareciera ser en vano.
Dejando por un
lado la divagación y el retorno a posturas ya establecidas, trataré de plasmar,
al estilo de Gallo, las concepciones que he construido al rededor del ser, en
base a mi experiencia. El ser, verbo y sustantivo es la esencia, la esencia de
todas las cosas que nos rodean, que son. ¿Pero cómo aproximarnos a esas cosas,
como definirlas? El ser es, y no es; cómo podemos ver él
“es” se encuentra implícito en ambos planteamientos. El logos es la herramienta
para aproximarnos al ser, y el medio que este utiliza para plasmarlo es el
lenguaje. La filosofía, ha dejado de ocuparse del discurso de las cosas para
problematizar el discurso del discurso, el SER, es un discurso, ya establecido.
Y el discurso es un ser también. Los problemas que giran alrededor del ser son
problemas del lenguaje, así como los problemas que giran alrededor del lenguaje
son problemas del ser.
Definimos y conocemos,
todo, todo lo que es, y todo es, pero sin lenguaje seriamos incapaces de
conocerlo, de hablar de ello, de nombrar lo.
Es como si
quisiéramos reformular un acertijo, ¿Qué fue primero, el ser o el discurso, la
gallina o el huevo?
Como si ambos se
contuvieran, se necesitarán o complementaran. El ser existe, pero ¿Existiría sin
lenguaje? Y si la respuesta fuese sí ¿Cómo podríamos hablar de él definirlo o nombrarlo?
¿Qué prueba tenemos que el ser subsiste fuera del lenguaje si solo dentro de
este le podemos dar forma y un espacio dentro del logos?
Todos hablan del
ser, de las cosas, pero quizá antes de preguntarnos por el objeto nos
deberíamos de preguntar por la manera en la que nos aproximamos a ellas. Las
cosas son, pero ¿El discurso será?
Gallo nos habla de
cómo el logos es la herramienta para aproximarse al ser, para comprenderlo y
abstraerlo, pero no nos comenta que es lo que conforma el logos y como este
subsiste.
Lo que no se
habla, es precisamente del proceso de abstracción, de la herramienta, que más
que herramienta, parece principio.
Paulina Mendez
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