domingo, 26 de febrero de 2017

Primer texto Paulina


DE LO QUE NO SE HABLA…

Aproximarse a la metafísica puede, o no, ser una de las tareas más difíciles a las que un filo-filosofo, puede afrontarse. La metafísica nos ha seguido a lo largo de la historia de la filosofía, nos asecha, como la huella a Derrida, como el Otro a Lacan, como el fuego a Heráclito. El ser, dicho de tantas maneras, pareciera tornarse en un concepto casi indefinible, casi inabarcable, infinito.

Muchos filósofos se han dado la tarea de definirlo. Sin embargo, Gallo en su texto “El ser y el logos”, resalta la multiplicidad del ser, y como el esfuerzo de reducirlo a un ser univoco pareciera ser en vano.
Dejando por un lado la divagación y el retorno a posturas ya establecidas, trataré de plasmar, al estilo de Gallo, las concepciones que he construido al rededor del ser, en base a mi experiencia. El ser, verbo y sustantivo es la esencia, la esencia de todas las cosas que nos rodean, que son. ¿Pero cómo aproximarnos a esas cosas, como definirlas? El ser es, y no es; cómo podemos ver   él “es” se encuentra implícito en ambos planteamientos. El logos es la herramienta para aproximarnos al ser, y el medio que este utiliza para plasmarlo es el lenguaje. La filosofía, ha dejado de ocuparse del discurso de las cosas para problematizar el discurso del discurso, el SER, es un discurso, ya establecido. Y el discurso es un ser también. Los problemas que giran alrededor del ser son problemas del lenguaje, así como los problemas que giran alrededor del lenguaje son problemas del ser.
Definimos y conocemos, todo, todo lo que es, y todo es, pero sin lenguaje seriamos incapaces de conocerlo, de hablar de ello, de nombrar lo.
Es como si quisiéramos reformular un acertijo, ¿Qué fue primero, el ser o el discurso, la gallina o el huevo?

Como si ambos se contuvieran, se necesitarán o complementaran. El ser existe, pero ¿Existiría sin lenguaje? Y si la respuesta fuese sí ¿Cómo podríamos hablar de él definirlo o nombrarlo? ¿Qué prueba tenemos que el ser subsiste fuera del lenguaje si solo dentro de este le podemos dar forma y un espacio dentro del logos?
Todos hablan del ser, de las cosas, pero quizá antes de preguntarnos por el objeto nos deberíamos de preguntar por la manera en la que nos aproximamos a ellas. Las cosas son, pero ¿El discurso será?
Gallo nos habla de cómo el logos es la herramienta para aproximarse al ser, para comprenderlo y abstraerlo, pero no nos comenta que es lo que conforma el logos y como este subsiste.
Lo que no se habla, es precisamente del proceso de abstracción, de la herramienta, que más que herramienta, parece principio.

Paulina Mendez 


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