La metafísica es un tipo
de especulación filosófica que trata de responder la pregunta “¿Es?”. Un método
para responder a esta pregunta y poder comprender al Ser, es el método
fenomenológico. Porque la fenomenología se pregunta por el ser que se da en la
experiencia, esta experiencia es su punto de partida filosófica. Pero se toma
la experiencia en el sentido más amplio que lo permita la conciencia. Se toman
en cuenta experiencias tanto del mundo físico como del emotivo o intelectual.
Sin embargo, con sólo experimentar algo no se le puede comprender, debe haber una reflexión sobre ese
algo. La reflexión es un proceso que se aproxima a la complejidad del ser. La
experiencia da el sentido de un “es” que significa “existir”, permite un
contacto directo con el existir de ese algo que se experimenta. Y al mismo
tiempo ofrece la posibilidad de entender el de “que” se trata ese existir, aquí
es donde entra la reflexión pues con ella se puede comprender este “que”. Se
podría decir que la fenomenología se hace la pregunta “¿qué es?”. Siendo el “es”
no solo una pregunta sino también una afirmación, pues con solo decir que “es”
se está afirmando que existe. Si no se supiera que existe no se preguntaría. El
“que” sería ese tratar de entender ese existir y comprender su Ser, su “esencia”.
La experiencia está conformada
por dos partes: el “ser” en su existir o presencia, que también se le ha
llamado Ente. Este ente es la apariencia del ser, lo que nos permite presenciar
al ser. Y la “esencia” de ese ente, que se podría entender como su Ser. Con
esencia me refiero a eso que hace de algo lo que es, es decir lo que vuelve un ente
lo que es o lo que hace posible que se le pueda nombrar como algo particular.
Por ejemplo, al preguntar
“¿qué es eso?”, la palabra es ya ha respondido que eso “es”, que existe. El “que”
trata de comprender la “esencia” de ese ente al que se refiere, eso que lo
vuelve ese ente en específico. Sin embargo, no basta con solo responder el “qué”
es superficial del ente, sino que debe haber cierta reflexión para comprender
el Ser de ese ente. No se debe conformar con experimentar el Ente o apariencia
de determinado Ser, sino que se debe tratar de entender la esencia del Ser.
Sofía Gonzalez Paiz
Carné: 1115116
Como primera observación no puedo evitar comentar que simplemente me gusta la manera en que se expresa la cuestión del ser como pregunta “¿Es?”. Porque inevitablemente nos debemos preguntar luego “¿Que Es?” donde introducimos la reflexión por el ser y su sentido plenamente ontológico. Me parece esclarecedora en varios sentido, siempre sin salir desde el punto de vista fenomenológico. Como segunda observasion lo que interesa aquí es introducir la reflexión como ultima instancia por el que pasa el conocimiento del ser. No es sino la propia reflexión de la que hablas la que es capaz de demostrar la captación y cambiar el sentido del ser. En especial cuando nos incluimos en la cuestión como un ser. El ser que se da cuenta que lo que concibe como "ser" no va mas allá tampoco de uno mismo, reflexión que nos permite cuestionar la manera en que entendemos el ser al cuestionar la manera en que uno se entiende a uno mismo. A partir de la reflexión solo nos podemos dar cuenta de dos cosas. La primera es del conocimiento con la que reflexionamos. Dicho conocimiento lo llamaremos propiamente criterio puesto que esta es su única función. Y así nuestras reflexiones se apoyan en este criterio y debemos tomar en cuenta esto: que la reflexión no va mas allá del criterio del que surge. De otra manera seria producir conocimiento de la nada. Sin ninguna relación con algo que hayamos conocido (esto es la "magia"). El segundo elemento y el mas importante a discreción de este comentarista: el juzgar. Por juzgar llamemos a la acción de aplicar el criterio. Al reflexionar juzgamos el ser, le dotamos de características, realizamos una descripción, lo criticamos, nos hacemos una idea de ser que va mas allá de lo que el ser, en tanto ser, es capaz de darnos a conocer. Osea, nos inventamos gran parte del ser. Sin embargo, al juzgar, siendo un acción, es producto de nuestra voluntad. No puedo afirmar hasta que punto podemos aplicar nuestra voluntad consciente-mente, pero que podemos, podemos. De otra manera no seria nuestra voluntad la que realiza gran parte del trabajo. Y así cumplir al menos con un comentario formal. En fin, si fuera por mi le daría la nota completa por la manera concisa y clara en que no das a notar esto.
ResponderBorrarSin estar en desacuerdo con la afirmación de que "la reflexión no va mas allá del criterio del que surge", me pregunto: si eso es cierto, ¿dónde sale esta afirmación? ¿No implica haber ido un cacho más allá del criterio hablar de que no se puede ir más allá?
BorrarNo, se vuelve una re-afirmación del criterio. El criterio, no pudiendo ir mas allá de sus propios limites, posee la consciencia para concebir esto. De otra manera el conocimiento estaría "tan esparcido como los astros en el cosmos" y la reflexión no podría ser guiada a su un camino. Que hayan varios caminos por donde uno pueda reflexionar no significa que se pueda transitar por todos. Ahora si hablamos de algo como que "para que el criterio conozca sus limites debe estar fuera de si mismo de la misma manera que una persona debe estar fuera del sistema para poder constatar de el" entonces se requediria de un criterio mayor que el criterio y esto es un absurdo que solo tiene una solución: Deus sive natura. Desarrollare esto en mi próxima reflexión.
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