martes, 7 de febrero de 2017

Reflexión 1
Obra: “Carácter de la Filosofía” de Dr. Antonio Gallo
Capitulo Segundo “Entre el Ser y el Logos”


            En el segundo capítulo “Entre el Ser y el Logos” se nos muestra brevemente la labor de varios filósofos al formular la pregunta acerca del ser. El objeto de esto es mostrarle al lector una imagen de la evolución de la o las concepción(es) del ser, como se ha planteado la cuestión, que forma ha desarrollado, quienes, al criterio del autor, lo han manejado de una manera rigurosa. Sin embargo, no define o conceptualiza el “logos” de que habla en el titulo sino que este se da inexplícito en el capítulo hasta el último párrafo cuando se refiere a este como discurso o pensamiento. De tal manera que el lector queda libre de este, de lo que significa o el peso que tiene esa noción a lo largo de los puntos. Esta observación, junto con la explicación de las distintas maneras que se ha desarrollado la cuestión, da una sensación de vaguedad en el asunto. Tal vez una falta de consistencia por la ausencia de un logos fijo (una definición, una idea a la cual volver para tener una referencia) o la falta de claridad consecuencia de la relatividad con la que el término ser se expresó e distintas personas. Por “logos” podemos tomar los distintos razonamientos o razones que la obra menciona acerca del manejo del ser. Lo que queda diáfano hasta cierto punto es su aplicación. No sabemos con seguridad si son los razonamientos directamente del autor o los razonamientos que establece a partir de los datos que ha obtenido de los filósofos. En clase se dejó establecido que, como lo presupone la fenomenología, lo que hay que tener en mente es la experiencia que tuvieron (o pudieron tener) al concebir el ser de la manera en que lo hicieron. Uno de los puntos que se menciono es acerca de la experiencia en el texto. En este caso se resalta la misma cuestión de la pertenencia del razonamiento. No poseemos una idea clara de la experiencia de quien se relata. Puede ser la del autor, la de los distintos filósofos o incluso la propia (si se considera el lector una expresión de ciertas condiciones que limitan o cambian el mensaje del capítulo). Esto es, por lo menos, hasta ese punto en el que la perspectiva histórica cambia. Como el autor lo afirma en su obra, al surgir distintas vertientes filosóficas en el siglo pasado la “forma” de la cuestión del ser evoluciona. Los filósofos ahora hablan de la cuestión del ser en vez del ser como problema principal (se hace tanto en la lectura como aquí en esta reflexión). Al principio se trató del ser en Heráclito y Parménides pero termina con la cuestión en Foucault y Gilles Deleuze. Con este último desarrollo tomamos nuevos criterios, como la aplicación del termino ser a “lo dado”, y nuevas perspectivas, como las condiciones del conocimiento del ser, que incitan la pregunta acerca de la racionalización de ser. 

Braulio Colon Carne: 2140717

2 comentarios:

  1. Tu texto no deja de despertar en mí la pregunta que a tí te surgió en el texto de Sofía. Aún más en el enfasis que haces sobre como en la historia de la filosofia, en su retorno penetrante, y por tanto la del pensamiento de Occidente, el tratamiento por las preguntas o argumentaciones por el ser, conservan esa "sostenibilidad" gramática y etimológica (pensando en el segundo texto de Heidegger) del término ser cual determinación. La manera en la cual se introduce el discurso de Heidegger al archivo memorial de la historia de la filosofia. En lo personal, especulo que busca trascender a los datos epistémicos que han perpetuado la idea o noción del ser (por ser "nombre") en la historia de Occidente. Cuando dices en tu texto que "los filósofos ahora hablan de la cuestión del ser en vez del ser como problema principal" resulta una reflexión puntal al respecto de la experiencia que se vive en el texto, nos exhorta a cuestionar el método con frecuencia aplicado a una investigacion historio-crítico metafísico. A lo que apuntas la manera en la que Gallo, en este proceso hermeutico, se interna en el lenguaje de cada uno para hacer el intento de vivenciar ese logos particular constatado en la experiencia textual. Esta racionalización del ser debe tomar conciencia de ese pasado memorial en "lo dicho"; como lo es necesario aprehender "lo dado", para poder renacer en aquello y proyectarse en la vivencia fenomenológico-descriptiva en la expresión o discurso posibilitada por el logos (el propio). Con esto anterior concuerdo en tu observación final, concuerdo contigo y con Gallo en que se deban explorar la varia diversidad de vias sobre los discursos sobre el ser, para la construcción de un criterio (y con esto también estoy pensando en tu comentario al texto de Sofía) que existe una conciencia de la experiencia de un "estar inmerso" en la realidad que nos concierne. Esta visión, entiendo, permite o potencia las alternativas en realción a la investigación historica y descripición vivencial del ser, y toda la constelación de "saberes" en éste contenidos.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Cierto, no hay comprensión interpretativa sin alguna base experiencial y reflexiva propia.

      Borrar

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.