¿Es el geniecillo malvado una redención de quien se ha considerado como el padre de la Modernidad? Una redención de su soberbia, de su apresurada reflexión sobre la vida y la ciencia. Una redención sobre su contradicción: Si se piensa y luego se existe, entonces ¿dónde quedan las emociones, los sueños, las descripciones, todas las demás percepciones que hacen de la raza humana única? Descartes, en Meditaciones Metafísicas, desarrolla en un estilo narrativo, su planteamiento sobre qué es el vivir y cómo el pensamiento es la causa de todas las razones. Se imagina a sí mismo encapsulado fuera del tiempo y el espacio, para poder verse desde arriba, o en otras palabras, para objetivarse (un intento demasiado científico para ser filósofo; pero considerando que también trabajaba en el área matemática...) y es ahí donde descubre que hay una tendencia por confundir el sueño y la realidad, la imaginación con lo factible, porque así como hay imágenes cuando se entra en estado de reposo, así también hay en la vida. El problema de Descartes es cómo asegurarse que las imágenes que se le representan son en realidad una expresión de verdad. Concluye esta primera parte diciendo que no podría hacer ese circunloquio si no fuera porque tiene una capacidad pensante que le permite sentir. La mente precede a la sensación. De esa manera, explica*:
Al establecerse como objeto receptor de su realidad, le parece extraño nuevamente que haya una contradicción respecto a su origen, por lo que es ahí donde se redime como filósofo y explica, que de no ser por Dios, el hombre no podría tener una capacidad racional para concebir el infinito. Sin embargo, no lo concibe, pero sabe que existe. El saberse a sí mismo finito, imperfecto e inacabado, no sería posible si no existiera un Dios todopoderoso que permitiera una aspiración a la máxima capacidad, aunque sabe que nunca llegará a ella. ¿Quién es el geniecillo? Y me pregunto entonces, ¿podría ser un primer indicio del inconsciente (no-conciencia), que está tan ligado a los sueños y su relación con el mundo construido a partir del lenguaje?Soy una cosa que piensa, es decir, que duda, afirma, niega, conoce unas pocas cosas, ignora otras muchas, ama, odia, quiere no quiere, y que también imagina y siente, pues, como he observado más arriba, aunque lo que siento e imagino acaso no sea nada fuera de mí y en sí mismo, con todo estoy seguro de que esos modos de pensar residen y se hallan en mí, sin duda.
*Descartes se refiere a expresiones de la conciencia, de la mente.
"¿Dónde quedan las emociones, los sueños, las descripciones, todas las demás percepciones que hacen de la raza humana única?" La pregunta antes planteada me parece sumamente interesante, debido a que es algo que no me había planteado. Esto quizás se debe a que al leer a Descartes muchas veces centramos nuestra atención en el "Cogito Ergo Sum" e ignoramos lo que esta proposición deja de lado. El hecho que Descartes dude de sus sentidos, y con esto le otorgue un nuevo valor a la razón, significa que no tenemos seguridad alguna de que aquello que se nos presenta sea completamente verídico. Sabemos que percibimos algo, pero no podemos afirmar a ciencia cierta lo que es, pero sabemos que sabemos y dudamos. Es por eso que quizás la respuesta a la pregunta que motiva a este comentario no difiera mucho de lo antes presentado por su autora. Estas emociones, sueños y percepciones no quedan en otro lugar que sea la mente del individuo. De ahí que todos estos conceptos sean considerados generalmente como subjetivos. No podemos acceder al amor, al odio o al miedo por otro medio que no sea nuestra experiencia de estos. Pero esto mismo me hace preguntarme si no existe una contradicción en que se separe estos de la razón. Si bien las percepciones se dan a través de un sentir, no es un sentir que provenga de los sentidos, es una experiencia mental, pues de nuevo estos conceptos se presentan de manera abstracta. Quizás pueda concluirse este comentario personal diciendo que estas percepciones, si bien no son directamente resultado de la razón, se encuentran ligados a esta. O quizás como lo plantea la autora del texto sea una manifestación del inconsciente.
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